Por: Leonardo David.

En esta parashá, Moshé continúa despidiéndose, como lo que fue: un artista, un poeta, un compositor de canciones.

Que mi enseñanza caiga como la lluvia, que mi palabra fluya como el rocío; como vientos de tormenta sobre la vegetación y gotas de lluvia sobre las briznas de pasto” (Devarim 32:2)

Hay dos líneas exegéticas muy interesantes sobre este pasuk, que buscan responder a la pregunta: ¿Por qué comparar la enseñanza de la Torá con el agua en forma de rocío, vientos de tormenta y gotas de lluvia?

En primer lugar, se nos señala que, así como el agua que baja en forma natural, como parte de su ciclo, desde el cielo a la tierra, ayuda al crecimiento de la vegetación, la Torá nos ayuda en nuestro crecimiento personal.

Y segundo, que esta diferencia entre el rocío, la brisa húmeda y la lluvia propiamente tal, responde a los niveles en que cada cual adquiere Torá, cada cual según su capacidad y que en todos los casos, ayuda a la persona a crecer y mejorar día a día.

Poco a poco, semana a semana, cada vez que estudiamos la parashá semanal, nuestras vidas son rociadas, hidratadas o regadas por la buena enseñanza, hasta infiltrar en las profundidades de las raíces de nuestra alma. Generando las condiciones óptimas para que florezca, reverdezca y se haga más frondosa nuestra vida interior.

Y esta idea también está expresada por el profeta Isaías, Cap 55: “…Como desciende de los cielos la lluvia y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será Mi palabra … no volverá a Mí vacía…

Por otra parte, este pasuk hace un guiño al discurso ecológico moderno.

Si para resaltar la importancia de la Torá en nuestras vidas, utiliza como metáfora la importancia del agua en la vida vegetal, ¡cuánto más deberíamos nosotros darle importancia a los recursos hídricos y protegerlos!

Recientemente, en Iom Kippur, hemos hecho un ejercicio de profunda reflexión, que nos invitó a volver a la armonía con D-s, con nuestro prójimo y con nosotros mismos. Sin embargo, la época actual en la que vivimos, nos obliga a revisar una cuarta relación: la del hombre con el mundo en el que vive, la persona y el medioambiente.

En este Shabat posterior a Iom Kippur, tenemos la oportunidad de extender la armonía que experimentamos a nuestra relación con el medioambiente. 

Para que este nuevo año que recientemente ha comenzado, sea un año de Torá y de conciencia ecológica.

Shabat Shalom,
Shabat Shalom umevoraj. 

Spread the love