Por: Andrés Toledo.


6. Así dijo el Eterno: “Por tres transgresiones de Israel, podría Yo perdonarlo, pero por la cuarta, no revocaré su castigo; por vender a un inocente por dinero… y a un necesitado, a cambio de unos zapatos.
 
Así comienza la Haftará de la Parashá de esta semana, donde D-os advierte los sucesos que vendrán a los hijos de Israel, por su poca o nula preocupación sobre la justicia social, sobre la clase más vulnerable de Israel.

Nos encontramos en el año 750 A.e.C donde el Impero Asirio se asoma fuertemente sobre la media luna fértil (la tierra de Canaán), conquistando a su paso cada pueblo o nación del lugar e Israel no es la excepción.

El Profeta Amos en sus primeros capítulos nos relata los castigos a cada nación vecina de Israel y nos enumera cada transgresión cometida por cada una de ellas.

Lamentablemente estas malas prácticas, también calaron en lo más profundo de la sociedad de Israel.

Tristemente estos sucesos del pasado que nos dejaron por escritos nuestros antepasados, como una guía para Israel y también para la humanidad, se siguen repitiendo a lo largo de siglos.

Si bien el concepto de Justicia ha ido cambiando a lo largo de los siglos desde la época de Platón hasta la actualidad, su concepto base sigue siendo el mismo, actualmente en el siglo XXI lo llamamos Justicia Social.

Si bien este concepto tiene apenas 150 años, nos refleja y nos indica los problemas de nuestro tiempo y nos muestra la manera de poder solucionarlo, para así rectificar la vida de los más necesitados y vulnerables de nuestro tiempo.

En el Pasuk se nos relata: vender a un inocente por dinero… y a un necesitado, a cambio de unos zapatos. Pareciera que fuera ajeno a nuestro diario vivir, pero en realidad es tan cercano al día de hoy como lo fue en su pasado.

¿Acaso no vemos que muchas veces corporaciones venden al pobre por dinero, quitándoles sus tierras, engañado o abusando de ellos, con el pretexto del avance tecnológico de la sociedad?

¿Acaso no vemos cómo los gobiernos de turno le quitan tierras a personas de campo y destruyen sus pocas tierras, para el avance de forestales, hidroeléctricas y otras grandes compañías no respetando las leyes de impacto ambiental o simplemente porque viven pequeñas comunidades que para el poder económico no generan riquezas?

¿Acaso no vemos, como los grandes poderes, engañan a las personas sencillas cambiándoles sus tierras o sueños, por otros, que no son realmente lo que les prometen?

¿Acaso nos vemos también, a personas comunes y corrientes, tal vez sin poder o sin grandes ingresos económicos, cayendo en las mismas practicas nefastas, pero en este caso con sus pares, amigos, familiares o simplemente vecinos?

Muchas veces vemos estos sucesos como lejanos o ajenos a nuestro diario vivir o simplemente nos acostumbramos, de tal forma, que ya no nos sorprende lo que sucede en nuestro alrededor y simplemente lo llamamos sucesos de la vida cotidiana.

Esto es lo que precisamente sucedía hace 2.600 años atrás, nuestros antepasados nos advierten en estos relatos lo que nos podría suceder de una u otra forma, si no corregimos este camino.

Hace ya varios siglos en un Monte llamado Sinaí, un hombre llamado Moshé nos entregó como herencia unas tablas, donde nos enseña e indica la forma de solucionar estos problemas, con enunciados tan simples como: No robes, No entregues testimonio en falso contra tu prójimo, No codicies, y en algunas  ocasiones nos olvidamos de ello.

También se nos ordena nunca olvidar estos preceptos y se nos indica meditar en la Torá día y noche, tal como lo hizo en su momento David Hamélej.

Está en nuestras manos, mejorar la vida de cada persona que nos rodea, aunque sea sola una de ella, así como nos relata el Talmud, “si salvas una vida, estas cambiando un mundo entero”.

Nunca nos olvidemos de estos valores y procuremos seguir esta Justicia para que el mundo sea un lugar distinto y podamos construir un Gan Edén para Israel y toda la humanidad.

Shabat Shalom.

Spread the love