Texto de la Haftará

 

Los Profetas de Israel, eran mucho más que personas sabias y religiosas. De hecho, gran parte de su labor en la sociedad, encaja perfectamente con el perfil de un «activista social» moderno.

 

Siempre me ha resultado curiosa esta figura. Los profetas no eran una especie de personajes outsiders, antisistema, ni mucho menos. Tenían un rol preponderante en la sociedad, tenían una posición. Estaban lo suficientemente fuera del sistema y lo suficientemente inmiscuidos en él, como para alzar la voz en reivindicación de sus virtudes y reproche de sus falencias.

 

El Profeta Jeremías conoce la ley, la historia fidedigna de cómo nuestro pueblo despertó a un nuevo nivel de conciencia respecto de los esclavos. Y viene a recordárselo al pueblo.

 

¡Qué importante es no dar por cerrados ciertos temas!

¡Qué importante es asumir el rol de recordar los valores colectivos!

 

Cuando pareciera que se nos han olvidado, o bien, que fueron reemplazados, se necesitan estos activismos.

 

El relato nos dice que, a la invitación de Jeremías, la gente entiende y libera a los esclavos.

 

A veces no hay un problema de voluntad en la gente, lo que falta es que se les ayude a generar conciencia, que existan personas que alcen la voz e inviten a los demás a retomar la senda correcta y comprometerse con ciertos valores y principios.

 

Esta Haftará termina con alusiones a la compasión de D-s por Israel y esto nos recuerda que debemos contribuir a la construcción de una cultura de la compasión, donde D-s es compasivo con Israel, así como Israel debe ser compasivo con las demás personas, especialmente las más desfavorecidas.

 

 

Que en este Shabat, podamos acoger la invitación del profeta, comprometiéndonos con la construcción de una sociedad compasiva y empática, que ame la libertad y rechace toda forma de opresión.

 

Shabat Shalom.


 

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