Esta semana, luego de una especie de recuento sobre cómo se construyó el mishkán, leemos: “Vio Moshé toda la obra, y he aquí que la habían hecho como había prescripto Adonai; así lo hicieron. Y los bendijo a ellos Moshé.” (Shemot 39:43)
 
En lo personal, me es imposible leer este pasuk y no conectarlo con los dos primeros capítulos del libro de Bereshit. Hay una similitud bastante interesante entre ambas parashiot. En ambas se ve culminada una obra, se ve bien culminada y se bendice.
 
En la parashá Bereshit, leemos constantemente las palabras: “וירא” (Vayar), por ejemplo cuando se señala la creación de cada día – y su contenido – para luego decir: “Vio D-s que era bueno” (…vayar Elohim ki tov)
 
Una idea similar encontramos en Peduké, cuando se nos dice: «
וירא משה את כל המלאכה», «Vio Moshé terminada toda la obra» (todo el trabajo). Moshé ve que todo estaba bueno, tal como dictaba el plan y bendice al pueblo: “ויברך”, lo mismo que hace D-s con el Shabat en Bereshit 2:3, empleándose esta misma palabra: “vaiebarej”.
 
Esto no es una coincidencia, porque de hecho, una línea de exégesis reconoce esta conexión, al explicarnos – por ejemplo – que las 39 melajot (trabajos inadecuados para el Shabat), se basan en los trabajos realizados (necesarios) para la construcción del mishkán. Concepto que, además (Melajá/Trabajo), es el mismo que se emplea en Bereshit para referirse al trabajo creativo de D-s, del cual descansa en Shabat: “Habiendo concluído Elohim en el día séptimo Su obra [melajtó]…” (2:2).
 
Trabajo Divino y trabajo humano. El hombre comparte con D-s la capacidad de crear y de alegrarse en la bondad de sus acciones. Y de esto surge una fuente de bendiciones, estas pequeñas oraciones que nos acompañan en nuestros momentos de asombro y satisfacción, lo cual también nos asemeja a D-s.
 
 
Cuando D-s ve todo culminado, que es bueno y descansa, bendice. Esta bendición según Abarbanel – consignada en Bereshit 2 – quiere decir que en adelante el mundo se regirá por sus propias leyes (naturales). Sforno agregará que no sólo fue para “ese” Shabat, sino para todos los Shabatot posteriores.
 
Por su parte, cuando Moshé ve todo culminado, también bendice. Según Rashi, su bendición fue: “… sea la Voluntad de D-s que la Divinidad se pose en la obra de vuestras manos.”
 
Un líder que alienta al pueblo en los momentos difíciles y lo felicita en sus logros, sin robar protagonismo a una labor que era más grande que él mismo y el pueblo, y que con esta humildad, habiendo supervisado el proyecto minuciosamente, deja entrever la verdadera grandeza de su carácter, digna de admiración. Así se expresa en Or Hajaim, donde leemos en relación al pasuk ויברך אותם משה, Moshé los bendijo: “Al poner el nombre de Moshé al final de la línea, la Torá nos enseñó el significado de ser bendecidos por alguien de la posición de Moshé.”
 
Por otra parte, volviendo a la conexión “entre relatos” que inicialmente señalé, agrega Rabeinu Bejayé ben Asher, un “enfoque Midráshico” basado en Tanjumá Pekudei: “Las palabras «Moshé vio toda la obra», se refieren al מעשה בראשית, la creación del universo; la Torá omitió deliberadamente agregar las palabras מלאכת המשכן, «la obra del Tabernáculo», con el fin de enseñarnos que esta construcción del Tabernáculo era equivalente en cierto sentido a la construcción del universo mismo. Inmediatamente después de que Moshé observara esto, bendijo a la gente diciendo: «Que la Presencia del Señor, la Shejiná, descanse en la obra de tus manos». Continuó inmediatamente con las palabras del Salmo 90:17 «que el favor del Señor, nuestro D-s, esté sobre nosotros; que la obra de tus manos prospere…«
 
Queridos amigos y amigas, las labores continúan. Todavía estamos construyendo y levantando nuevas ideas, nuevos conceptos, nuevas formas, que surgen o se encuentran en algún punto entre lo sagrado del tiempo y del espacio, entre el mundo real y el mundo simbólico, entre el trabajo que hizo D-s y el trabajo que hicieron nuestros antepasados, sirviéndonos de punto de partida.
 
Hoy, en un mundo amenazado por la guerra, un mundo que sufre tantos flagelos que resulta imposible enumerarlos sin sentirse triste y decepcionado, la Torá nos muestra algunas claves o tips importantes para seguir haciendo historia, seguir rectificando el mundo, santificando la vida y construyendo el santuario. Necesitamos buenos líderes, necesitamos personas que crean en un proyecto y se comprometan con él, necesitamos personas conscientes de que son socias de D-s en la creación, continuadoras de la obra que Él renueva diariamente, conscientes de que cada día es una oportunidad, que lo pequeño de nuestros constructos sociales, religiosos, políticos, o de cualquier otra naturaleza, pueden ser una representación del Universo y desde ahí se pueden crear realidades, como bendecir a las futuras generaciones.
 
Démosle importancia al hecho de que todavía queda mucho por hacer. Y que es deber nuestro hacerlo. D-s y nuestro más grande maestro, han bendecido al mundo y a sus habitantes para lograrlo. Y así, el libro de Shemot que esta semana cerramos físicamente, sigue abierto espiritualmente hablando y su mensaje, lleno de detalles minuciosos, símbolos e invitaciones a la generosidad y a la responsabilidad, sigue vigente, hoy más que nunca.
 
 
Shabat Shalom,
Shabat Shalom umevoraj.
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