Levítico 1:1 al 5:7


El mundo será edificado sobre la bondad” (Salmos 89:3).

 

¿Cómo reconciliamos nuestra ética judía cuando comemos carne o subproductos de animales criados en granjas industriales donde se encuentran amontonados y confinados en ínfimos espacios, sin la posibilidad de expresar comportamientos naturales, son inyectados con antibióticos, tratados con crueldad y alimentados con una dieta artificial?

 

Actualmente la industria de la carne continúa siendo un negocio lucrativo, y como tal, su objetivo es aumentar y maximizar la producción junto con sus ganancias, los animales son vistos como simples mercancías y criados, aislados, alimentados y drogados para poner más huevos y aumentar su descendencia, para luego morir con más carne sobre sus huesos.

 

Nuestra propia arrogancia como seres humanos nos ha situado en lo más alto de la cadena trófica y nos autolegitima hacer lo que queramos con los otros reinos vivos.

 

En relación a los niveles de la biología y el instinto, incluyendo nuestras respuestas emocionales instintivas, debiésemos respetar las emociones animales tan cuidadosamente como debemos respetar nuestras propias emociones humanas.

 

Nuestra conciencia y compasión son la verdadera distinción, sólo cuando extrapolamos la discusión del ámbito de nuestra propia subjetividad humana  y la llevamos al ámbito de la sabiduría y la ley divina, emerge nuestra verdadera capacidad de compasión y salimos de la lucha por la supervivencia del más fuerte.

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