Levítico 6:1 al 8:36

Las cifras de quienes pasan hambre aguda han ido en aumento considerablemente estos últimos años. Los conflictos, el cambio climático y el Covid-19 son algunos de los responsables de este aumento, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que actualmente hay más de 45 millones de personas al borde de la inanición.
 
Un principio judío fundamental es que los que tienen mucho deben compartir con los menos afortunados y en este contexto es urgente que aquellos afortunados simplifiquen sus vidas para poder compartir con los demás.
 
Aquellos que tienen las herramientas de producción económica a su disposición deben reconocer con gratitud sus bendiciones e invitar a otros a participar de la generosidad.

Nuestra preocupación y compasión no debe estar dirigida unicamente hacia judíos, sino también por todos aquellos que están en necesidad. La Hagadá, que leemos en el Seder de Pésaj, también nos invita a compartir.

El sabio Hillel enfatiza que no debemos preocuparnos solamente por nuestro propio bienestar. «Si no soy para mí, ¿quién será para mí? Pero si soy sólo para mí, ¿qué soy?» (Avot 1:14).

La práctica de Shmitá es un equivalente a la ofrenda de acción de gracias, el compartir los frutos con los demás y fue introducida por primera vez en Shemot 23 y está explícitamente ligada a garantizar que los alimentos estén disponibles para todos aquellos que los necesiten. Deja que los necesitados de tu pueblo coman de él…” (Shemot 23:11).
 
Los sacrificios, incluida la ofrenda de acción de gracias, son un recuerdo lejano. La implementación generalizada de las leyes de Shmitá, en su sentido literal, es un desafío en una economía moderna. No obstante, los valores que manifiestan no han perdido su urgencia. 

Estilos de vida más simples, con dietas menos derrochadoras, pueden ser un primer paso importante hacia la justicia para los hambrientos del mundo. Las dietas más sencillas no implican falta de alegría o falta de compañerismo.

Como fue dicho: «Mejor una comida de verduras donde hay amor, que un buey engordado donde hay odio.»  (Mishlei 15:17)
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