“Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo. Esa es toda la Torá, el resto son comentarios. Ahora ve y aprende.» (T.B Shabat 31a)

Hillel extrajo estas palabras de Levítico 19:18, donde se nos dice: «Y amarás a tu prójimo como a ti mismo«.
 
Como judíos tenemos la obligación de ser buenos vecinos, conceder espacio y dominio para que otros también puedan cohabitar y residir de forma similar a la nuestra.
 
Todas nuestras libertades y derechos implican responsabilidades, y aunque podamos actuar con libertad, si nuestro actuar resulta perjudicial a otros, es nuestro deber abstenernos.
 
La Torá nos enseña a crear un equilibrio con nuestras acciones, para satisfacer nuestras necesidades y deseos, considerando el bienestar colectivo. 
 
Nuestra fe no puede vivir sólo de citas, existe un contexto moral, el alma del texto se refleja en nuestra interpretación, si esta nos divide, es nuestro deber volver a leer e interpretar, cuántas veces sean necesarias, en pos del amor y la paz entre los seres que cohabitamos este mundo.


 

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