Al final de la parashá de esta semana, leemos: «Una misma ley tendrán, tanto para el extranjero, como para el ciudadano…» (Levítico 24:22)

La igualdad jurídica, la igualdad de derechos, por la que tanto luchó Martin Luther King Jr y por la que tanto tuvimos que luchar los judíos en Europa en tiempos pasados, se deja ver en nuestro milenario texto.

La justicia y equidad social, son valores judaicos milenarios. Y tener conciencia de aquello, es un imperativo ético para el judío, como dice la Torá: «Justicia, justicia perseguirás, para que prosperes y ocupes la tierra que el Señor tu D-s te da.» (Deuteronomio 16:20)
 
Para Abraham Joshua Heschel nuestra indiferencia hacia el mal es más insidiosa que el mal mismo, y aunque algunos son los culpables, finalmente todos somos responsables. 
 
Es nuestro deber la búsqueda de justicia, incluso en casos complejos, no es sólo responsabilidad de funcionarios y tribunales, sino también de cada individuo. No es tu responsabilidad terminar la obra, pero tampoco eres libre de desistir de ella.” (Rabi Tarfon).
 
Nuestros días están llenos de oportunidades para tratar a las personas de manera ética y justa, para otorgar el beneficio de la duda, para enfrentar la injusticia, para promover soluciones justas, para hacer lo correcto. 
 
Una sociedad que humilla o maltrata a sus ciudadanos equivale moralmente a una que asesina. Y que un ciudadano viva tranquilamente, neutralmente, en una sociedad así equivale a ser culpable de asesinato.
 
También debemos revisar nuestras relaciones con el extranjero, la forma en que nuestra construcción de la «otredad» lo «decodifica» y trata en consecuencia. Debemos esforzarnos para que en cada una de nuestras relaciones interpersonales, logremos hacer que nuestra meta sea traer más justicia al mundo.

Y sobre todo, que podamos ser defensores de los Derechos Humanos, cuyo fundamento filosófico es la dignidad humana. 

Shabat Shalom.
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