En la parashá de esta semana, Koraj y sus seguidores lideran lo que sería una especie de rebelión en contra de los liderazgos de Moshé y Aarón. Esta situación no termina para nada bien, pues el texto nos dirá que D-s finalmente castiga a los rebeldes de una forma impactante: son enterrados vivos (tragados por la tierra) junto a sus familiares.

Ahora bien, ¿cuál podría ser la razón para tan duro castigo? ¿No tenía derecho Kóraj a disentir o a formular una crítica? ¿De verdad no tenía argumento alguno?
 
A estas alturas del texto, no es primera vez que escuchamos este tipo de acusaciones contra Moshé por ejemplo. Incluso los mismos hermanos de Moshé, Miriam y Aarón, según la exégesis que estudiamos en episodios anteriores, pensaban que Moshé se había puesto un tanto altivo.
 
Esto es interesante de analizar, de hecho, hace poco escuché a una persona decir algo así como: “Si dos personas me cuentan algo sobre una persona, me hago una idea de esa persona…” Cuando escuché esto, inmediatamente me puse en alerta, porque primero: me parece una forma muy mala de justificar los prejuicios y segundo: Definitivamente, que muchas personas hablen mal de otra persona no prueba absolutamente nada, de hecho, habla peor de los que hablan mal, que de cualquier otra persona. La historia de Moshé versus sus hermanos y Moshé versus Kóraj lo demuestran. 
 
Volviendo al texto, al parecer, la Torá sí reconoce que Kóraj tenía algún fundamento, que había hecho el ejercicio de razonar y que compartió sus razones: “Se congregaron contra Moshé y contra Aarón y les dijeron: «[Bastante para vosotros! Pues toda la asamblea, todos, son consagrados y en su seno está D-s. Y ¿por qué os enaltecéis por sobre la congregación de D-s?».
 
Tal vez, el problema está en la calidad del argumento. Sobre este tema, se dice en Pirké Avot 5:17 que: “Cada argumento que es [dado] en nombre del cielo, está destinado a perdurar. Pero si no es por el nombre del cielo, no está destinado a perdurar. ¿Qué es [un ejemplo de argumento] en nombre del cielo? El argumento de Hillel y Shamai. ¿Qué es [un ejemplo de argumento] que no es por [por el] nombre del cielo? El argumento de Koraj y de toda su congregación.”
 
La expresión “leshem shamaim”, que se traduce generalmente como “en nombre del cielo” o con “temor del cielo”, haciendo alusión al temor reverencial debido a las cosas santas, a las situaciones santas, a los momentos santos, a la santidad de nuestras relaciones interpersonales, etc. Nos impone un gran desafío: Cuidar nuestras palabras, poner mesura a lo que decimos, por mucha razón que creamos tener y por muy convencidos que estemos de esto.
 
Como contrapunto a los argumentos de Kóraj, Moshé y Aarón argumentan – en favor del pueblo – para que D-s nos los castigue a todos. Esgrimen ante D-s que es injusto que todos paguen por las acciones de una persona o un grupo de personas.
 
Así, D-s accede a la súplica de los dos líderes legítimos del pueblo, permitiendo que las buenas personas tomen distancia de Koraj y su posición. Sólo después de que cada cual tomara posición y eligiera de parte de quién estar, sucedería el episodio del castigo, un castigo profundamente simbólico, que nos permite reflexionar sobre la fragilidad de los malos liderazgos y que los argumentos débiles o los discursos carentes de argumentos sólidos, están destinados a no perdurar y finalmente desaparecer.
 
Hoy, como medio, la Comunidad Virtual de Judaísmo.cl, a la cual pertenezco, celebra el Shabat Pride, el Shabat del Orgullo. Y en este contexto, a continuación, quisiera ofrecerles una reflexión propuesta por Keshet, una organización que trabaja por la igualdad LGBT en la vida comunitaria judía, sobre la Parashá Kóraj. Son dos preguntas, sobre las cuales ofreceré alguna respuesta personal.
 
1.    ¿Qué responsabilidad tenemos como miembros de la comunidad para intervenir ante las personas o comunidades que están causando daño? 
 
No existen las posturas únicas, si no partimos por reconocer esto, todo lo que intentemos construir después estará viciado por la deshonestidad. Fíjense en lo que leímos en Pirké Avot. Los sabios no nos dicen que hay una sola postura que puede considerarse “temerosa del cielo”, se refieren a la argumentación de Hillel y Shamai como igualmente válidas, aunque todos sabemos que son distintas. Entonces, el problema de Kóraj no fue tener una postura distinta, el problema de Kóraj fue la forma en que opinó.
 
Pienso que una persona, por muy convencida que esté sobre su postura en asuntos religiosos – sobre lo que sea-, si al formular lo que piensa o cree saber, termina ofendiendo, humillando y/u intimidando a otros, su postura no se puede considerar leshem shamaim y la comunidad o sus compañeros de estudio, deberían pedirle que se modere (al menos).
 
2.    ¿Qué lección nos enseña D-s aquí sobre la responsabilidad colectiva? ¿Cómo podría traducirse esto en un discurso de “aliado”?
 
Tanto en el movimiento feminista como en el movimiento pro derechos LGBT, existe una noción sobre el concepto de “aliado”. De hecho, hay una frase muy interesante que se suele mencionar al respecto: “No se necesita ser la causa, para apoyar la causa.” 
 
El aliado es toda persona u organización que, sin ser LGBT, considera justa la lucha por la igualdad y derechos del colectivo LGBT, prestándole público apoyo a su causa, mostrando además solidaridad y empatía.
 
Si eres o no una persona LGBT, eso no define si tienes o no responsabilidad de contribuir a hacer de tu comunidad un “lugar seguro”. Todos estamos obligados a contribuir a ese cometido, seas o no seas LGBT. 
 
Debemos esforzarnos porque nuestras  comunidades sean lugares seguros para las mujeres, para todas las personas pertenecientes a la comunidad LGBT, etc. La comunidad debe ser una aliada de la diversidad y cada judío debe ser un aliado de toda causa justa.
 
Queridos amigos y amigas, todos o la mayoría de nosotros, hemos escuchado alguna vez más de un discurso de odio, disfrazado de discurso religioso. Estos argumentos se vierten hasta el día de hoy desde las tarimas de quienes se sienten superiormente morales a otros, como Kóraj en esta parashá.
 
Incluso si el discurso homofóbico fuera mayoritariamente aceptado, la cantidad de reproducciones que alcance o la importancia de las personalidades que llegaran a repetirlos, no prueba nada, no significa nada, ni le da más valor.
 
Que podamos seguir eligiendo estar en “la otra vereda”, lejos de la falsedad y maldad del discurso fanático, que disfraza de santidad las palabras crueles y de odio. La maledicencia no es admisible (T.B Terumá 4a)
 
En el lenguaje de los sabios, sería algo así como aparentar tener temor del cielo, pero en la práctica no tenerlo, al afirmar cualquier cosa en nombre de él. (T.B Nedarim 8b)
 
 Que seamos contados en la Congregación de Israel, donde la postura de Hilel y Shamai, respetuosamente planteadas o formuladas, coexisten. 
 
Que desaparezcan los discursos pasados de odio y crueldad, a fin de descubrir y redescubrir juntos el verdadero discurso con el cual debemos conducirnos hacia el futuro, hacia la Tierra Prometida.
 
Shabat Shalom y Feliz Pride.
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