Deuteronomio 31:1 al 31:30 

Aunque ya hablé sobre esto el año pasado, me gustaría profundizar un poco más en lo referente al “ocultamiento del rostro”, que aparece en el versículo 18 de esta breve Parashá (Cap. 31).

Estamos a días de Iom Kipur, un día muy importante para nuestro pueblo, un día que convoca incluso a los menos religiosos. Un día que inspira temor en los religiosos y rebeldía en los ateos. Sí, los mismos que prenden sus parrillas ese día en Israel, en una especie de “protesta” contra el ayuno. 

En cualquier caso, Kipur produce cualquier cosa en el judío, menos indiferencia.

Es interesante ver cómo el lenguaje simbólico, la experiencia, las prácticas y el imaginario tradicional, que nos trae Kipur cada año, nos logra provocar, a todos y cada uno, independientemente del lugar donde nos encontramos.

En mi caso personal, todas las cosas que escucho sobre Kipur, tanto las debidamente fundamentadas, como las que responden más bien a ideas que podríamos etiquetar como “creencia popular judía”, me tienden a generar conflicto en estas fechas. 

¿Por qué hacemos todo esto? Me pregunto mientras estoy vestido de blanco en la bimá, cantando el servicio. Si buscamos la “misericordia Divina”, ¿qué es esa misericordia, qué tan distinta a la humana podría ser y por qué hay buscarla?. Y estas son sólo algunas de las preguntas que siempre afloran y que menciono a modo de ejemplo, porque a veces son más complejas.

Hace unos días, compartía un shiur con mis amigos y amigas de Judaísmo.cl y leíamos estas palabras de Martin Buber: “El encuentro del hombre con Dios, no se produce para que se ocupe de Dios. Sino para que confirme que hay un sentido divino en el mundo. Pero el hombre, vuelta a vuelta… quiere tratar con Dios y no con el mundo.” (Yo y tú, 1923)

Volvamos al texto entonces: ¿Qué es el ocultamiento del rostro? Tradicionalmente se ha entendido que el “ocultamiento del rostro” refiere al ocultamiento de la misericordia Divina. Y se ha dicho, que una forma de evitar parcialmente esta situación, es hacer teshuvá (retornar). Así al menos figura explicado en el Jumash de Edery.

Muy interesante, claro que sí, acogemos esta lectura como cualquier otra. Pero la invitación que me gustaría hacerles en estos días previos a Kipur, es que vivamos este día como una oportunidad para mirar al mundo que nos rodea. 

Ya no para especular sobre lo que Dios hace o no hace, ni para estar imaginando cosas incomprobables, acaso fantasiosas. Menos aún, para encerrarnos en el relato sagrado y no mirar más allá. 

Es tiempo de entender el sentido de la revelación, del encuentro entre Dios y el hombre… y de la liturgia y de los días sagrados, etc.

Iom Kipur es ante todo – para quién sabe leer entre las líneas de las largas oraciones – una oportunidad de reconciliarnos con nuestro prójimo, con nuestro mundo y con nosotros mismos. 

Lo que Dios haga o deje de hacer en este día, no es el centro de este día.

Que tengamos la bendición de entender que este día se trata de nosotros, de lo que yo haga o deje de hacer. Y que la liturgia y los ropajes blancos son sólo un medio para ayudar e inspirar, no un fin en sí mismo y menos aún, una cortina para escondernos de nuestras responsabilidades.

De todo corazón, les deseo a todos y todas un Kipur con sentido. Quien todavía no ha redescubierto el valor de Kipur y no se ha sentado a resignificar: ¿Qué puede llegar a significar esto para mí? Todavía está a tiempo de hacerlo.


Shabat Shalom,
Ve Gmar Jatimá Tová.
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