En la Parashá anterior, comenzamos a estudiar la vida del Patriarca Itzjak. El texto viene mostrándonos una fuerte presencia femenina en cada relato y en la Parashá de esta semana no hay excepción. 

Como otrora fuera con Sará, la Torá ahora nos hace ver la figura de Rivká, una figura femenina fuerte y al parecer determinante en varios aspectos de la vida de Itzjak, al que vemos la mayor de las veces como incapaz de tomar sus propias decisiones.

Rivká al ser consultada por su familia sobre si quería ir con el sirviente de Abraham, para casarse con Itzjak, dio su consentimiento diciendo: “Voy” (Bereshit 24:58)

Vemos a una mujer decidida, que toma decisión incluso sobre lo desconocido: ¿Cómo podía saber si verdaderamente su historia con Itzjak funcionaría?

Sin conocer más de Itzjak que los elogios que el servidor profería sobre su señor Abraham y los detalles que proporcionó sobre las riquezas que poseía, Rivká decide ir. En breve, será la esposa de Itzjak.

En la Parashá Toldot, correspondiente a esta semana, estudiamos otro asunto sobre la vida de Rivká,
otra vez relacionado a las decisiones sobre lo desconocido.

La Torá nos dice Rivká era estéril (25:21) y que Itzjak pide a Dios por su esposa, para que pueda quedar embarazada. Finalmente, Rikvá logra quedar embarazada, pero desafortunadamente debe enfrentar un embarazo complicado.

Según Ibn Ezra, Rivká se quejará de este embarazo complicado, preguntándose por qué es tan distinto su embarazo al de las demás mujeres y recibe una respuesta Divina: Está esperando “dos pueblos”. Rivká tiene dos hijos en su vientre, los cuales pelean entre sí: Esav y Iaakov. Y el primero, servirá al segundo.

El Midrash en Bereshit Rabá 63:6, señala que hasta entonces, Rivká estaba “elegida” para ser la madre de las 12 Tribus de Israel, sin embargo se queja, piensa que si este embarazo de mellizos era tan difícil, ¡cuánto más si fuera la madre de otros 10!

Señala el Midrash que esta queja fue tomada por el Cielo como una verdadera renuncia al proyecto Divino, de manera tal que vuelve a quedar estéril. No tendrá más hijos, no será la madre de las 12 Tribus.

Fuera de las valoraciones, vemos que otra vez Rivká decide sobre lo que no conoce.

Anteriormente, vimos que sin conocer su futuro con Itzjak, de todas formas acepta contraer matrimonio con él.

Ahora en cambio, hay una diferencia. Porque si bien, no conoce cómo podrían ser sus siguientes embarazos, los cuales no tendrían por qué ser necesariamente igual de complicados que el de los mellizos Esav y Iaakov, decide rechazar ser la mujer que traería las 12 Tribus al mundo.

Una vez dice sí frente a lo desconocido y otra vez, no.

Todos nos hemos sentido alguna vez como Rivká y todos hemos tenido que adoptar decisiones de esta índole en alguna ocasión. Todos estamos constantemente decidiendo sobre futuros inciertos, de los cuales nada sabemos y donde simplemente nos sentimos presa del azar.

Esto nos deja mucho para pensar, más aún cuando estamos en Rosh Jódesh Kislev.

En un poema sobre este mes, la Rabina Phyllis Sommer, escribe: “Kislev (כסלו) que viene de Kesel  (כסל) confianza…Confianza en que la luz vendrá.”

Hablemos entonces de la confianza: ¿Por qué en una ocasión, Rivká parece tener toda confianza y en otra no?

Es cierto, en ambas circunstancias, es relevante poner énfasis en que el relato, nuestra tradición y Dios mismo, parecen estar reconociendo el derecho a decidir que tiene Rivká, más allá de las valoraciones sobre aquello, si fueron buenas o malas decisiones. 

Rivká al igual que nosotros, tiene libertad de decisión.

Sin embargo, como lo que a nosotros nos importa, es pensar en tomar buenas decisiones, este Rosh Jódesh nos aporta una idea adicional sobre el tema, porque Kesel (כסל) no solamente puede ser traducido como confianza, también podría significar “lomo” o “tontería” (estupidez).

Ambas acepciones están profundamente vinculadas al mundo de las decisiones.

Como sabemos, muchos animales de carga son sometidos a llevar un yugo, una especie de marco de madera sobre sus lomos. Esta figura ha sido comparada en el lenguaje bíblico y en lenguaje simbólico, con las responsabilidades que tenemos las personas. 

¿Es una enorme responsabilidad decidir? Sí, sobre todo cuando se trata de decidir sobre el incierto futuro, porque no tenemos cómo prever las consecuencias a ciencia cierta.

Por otra parte, ¿pueden resultar nuestras decisiones en una “tontería” (torpeza, estupidez)?

Sin duda alguna, todos hemos tomado decisiones muy alejadas de la inteligencia.

¿Cómo podemos entonces decidir bien en medio de esta encrucijada?

En primer lugar, debemos entender que tenemos libertad de decidir, conscientes de esta libertad, debemos confiar en nosotros mismos. Esto está naturalmente vinculado a la autoestima: sentirse capaz. 

Todos somos capaces de decidir libremente y decidir bien, al mismo tiempo.

Pero esto se logra sólo cuando entendemos que toda decisión implica una responsabilidad. 
Que toda decisión tendrá consecuencias y que la idea es que logremos que estas sean beneficiosas para nosotros y para quienes nos rodean. Incluso para quienes vendrán.

Cada cual puede sacar conclusiones sobre el resultado de las decisiones de Rivká. 
Pero el desafío ahora es nuestro, en cada momento.

Tomamos decisiones todo el tiempo, personal y colectivamente. Muchas de ellas afectarán el destino del mundo completo, como es en el caso de elegir si me sumo a la protección del medioambiente o no. 

Sí, soy libre, pero también soy responsable y debo intentar tomar decisiones inteligentes, que conduzcan a resultados inteligentes.

Ciertamente, Rivká y todos nosotros, tenemos esta capacidad. Todos somos potencialmente inteligentes.

Que tengamos el mérito de conducirnos por la vida con una libertad responsable.
Y que tengamos todos la suficiente sabiduría para enfrentar el futuro incierto con confianza.


Shabat Shalom,
Ve Jódesh Tov lekulam.

Spread the love