Parashá Ki Tavó: «La milenaria narrativa judía.»


Al cierre de esta parashá – en el último capítulo –  resulta conmovedor leer a Moshé convocando al pueblo en torno a la memoria. La conciencia de que tenemos una historia sagrada en común y que esta historia es digna de ser recordada y preservada.
 
Un principio clave de la teoría de la identidad narrativa es que los individuos llegan a comprenderse a sí mismos y a alinear sus objetivos y acciones de acuerdo con sus relatos de memoria e historias compartidas. 
 
Así las cosas, podríamos decir que un pueblo necesita preguntarse qué recordar y qué olvidar.
 
Y la identidad no está simplemente representada por las narrativas propias, sino que, en efecto, se construye a partir de ellas.
 
Para cualquier ser humano, ciertos elementos del pasado —histórico o mítico— se vuelven centrales y se transmiten (recuerdan) mientras que otros elementos se olvidan.
 
En determinadas circunstancias de la historia —crisis, catástrofe, milagro— los grupos humanos, ya sea deliberada o pasivamente, no logran transmitir lo que saben del pasado, mientras otras veces, retroceden para recuperar elementos olvidados, con los que puede haber un sentido renovado de reconocimiento.
 
En el siglo II, los rabinos, en respuesta a la catástrofe, optaron por no transmitir la memoria de nuestra historia tal como se recitaba en la liturgia del Templo. Eligieron activamente recordar y olvidar.
 
Es fundamental definir las unidades narrativas que componen la identidad narrativa. ¿Cómo encontramos en la memoria las cosas que deseamos recordar? ¿Qué partes de nuestro pasado debemos recordar y qué partes debemos olvidar? ¿Qué parte de nuestra historia es digna de ser compartida?
 
Tal vez, la clave está en el pasuk que dice: “…corazón para percibir y ojos para ver y oídos para oír…” (Deuterio. 29:4-5)
 
Que tengamos la capacidad de seleccionar, interpretar e inmortalizar, lo que sea necesario seguir compartiendo, seguir recordando y manteniendo presente en esta milenaria narrativa. Así como la sabiduría necesaria para distinguir lo anterior, de aquello que, por su naturaleza, no tiene esta faceta trascendente.


Shabat Shalom,
Shabat Shalom umevoraj.