Parashá Bejukotai: «Responsabilidad y futuro.»

Levítico 26:2 al 27:34
En la Parashá de esta semana, el texto nos dice que guardar y cumplir los mandatos Divinos, nos conduce a un futuro exitoso.
 
Esto me recordó lo que leemos cada mañana y cada noche en nuestras oraciones, en el Shemá Israel, en el párrafo: “והיה אם שמע” (Vehayá im shamoa), en el cual, el cumplimiento se traducirá en éxito futuro y no cumplir, en fracaso.
 
¿Qué lecturas podemos hacer sobre estos textos, cuando vivimos en una sociedad no teocéntrica?
 
En primer lugar, me gustaría señalar que esta idea primigenia, que luego continuaría desarrollándose en nuestra cosmovisión y cultura, es la base de la construcción de un sentido más profundo, individual y colectivamente hablando, de la responsabilidad y la conciencia. 
 
Primero, porque pasamos de los dioses arbitrarios, que pedían cosas porque sí, sin ninguna razón. A tener al D-s que busca al hombre y dialoga con él, un D-s que propone. Y cuya forma de actuar – supuestamente – en el mundo, ya no es antojadiza o caprichosa, sino que se ajusta a un comportamiento lógico, que si bien podría no ser totalmente comprendido por el hombre, existe la norma positiva, existe escriturada y se puede intentar estudiar, analizar, comprender, cuestionar y practicar.
 
Segundo, porque lo anterior era un paso necesario para dejar de pensar que ahora este D-s, justo, que contrata o pacta con los hombres, obligándose a cumplir y cumpliendo, castiga los errores del hombre. Dejamos eso atrás, para comenzar a reconocer una realidad prácticamente empírica: todo lo que el hombre hace, acarrea consecuencias.
 
El texto refleja una búsqueda de nuestro pueblo. La búsqueda de quienes quisieron legarnos un mensaje, a nosotros y a todo el mundo: Que una sociedad que se ajusta a la ética, tiene mayor esperanza de un buen futuro, que una sociedad que “abandona la senda”.
 
Además de nosotros, el Cristianismo y el Islam también se hicieron herederos de este mensaje. Ambas religiones tienen una noción sobre la relación que existe entre la conducta del hombre o la sociedad y los resultados. Hay un ideario común sobre la existencia de un “camino recto” del que conviene no separarse.
 
Ambas desarrollan, además, un ideario de recompensa y castigo futuras: el cielo y el infierno, el mundo de aquí y el mundo de allá, dando un gran énfasis a la búsqueda de la “salvación” y la vida eterna, etc.
 
El Judaísmo en cambio, no puede ser definido como una religión salvífica. 
 
La relación del Judío con D-s, no es de esta naturaleza.
 
Nosotros exaltamos el valor del estudio y nos atrevemos a cuestionar y replantear. Aquí y ahora.
 
Más que hablar del Olam hazé (mundo de aquí) y el Olam habá (Vida futura), nuestra tradición pareciera marcar una diferencia entre el Olam Hasheker y el Olam Haemet, el mundo de la mentira y el mundo de la verdad.
 
En este sentido, cada persona puede vivir en uno u otro mundo, hoy mismo y es importante que tenga conciencia de aquello.
 
Otra idea profundamente revolucionaria, porque rompe con viejos paradigmas y se posiciona como un logro distintivo respecto de otras civilizaciones monoteístas, es la idea de que existe una obligación de hacer “tikún olam” (reparación del mundo).
 
En vez de invitarnos a tener en poca consideración nuestra vida actual, para dejarnos embelesar por ideas de paraísos y vidas eternas. El pensamiento Judío nos permite pensar en cuánto podemos hacer como generación, cuánto falta por hacer y cómo seguir avanzando. En otras palabras, que entre el olam hazé y el olam habá, uno debe elegir hacer tikún olam. Se avanza hacia el futuro, cuando se toma conciencia de las responsabilidades presentes.
 
En el libro “Las siete preguntas que le hacen en el cielo: Revisión y renovación de su vida en la Tierra”, el Dr. Ron Wolfson (American Jewish University, 2009), basado en una recopilación del Talmud y en las enseñanzas del Rabino Samson R. Hirsch z”l, nos recuerda qué es lo que debería hacer una persona judía durante sus días o en qué debería aprovechar su vida según nuestra tradición, en qué debería esforzarse… entre ellas, por citar algunas, se encuentra:
 
1. ¿Trataste honestamente con personas en tus prácticas comerciales?
2. ¿Buscaste sabiduría y entendiste una cosa de otra [distinguir]?
3. ¿Fuiste tu verdadero tú? ¿Fuiste fiel a ti mismo?
 
Esta interesante lista de desafíos, elaborada con textos de nuestra tradición que se fundan a su vez en la Torá, nos invitan a reflexionar y tomar conciencia de que esa sociedad ideal con la que soñamos o ese futuro mejor que toda persona y sociedad deberían anhelar, llegará (o nos acercaremos más a ella) en la medida en que cada cual actúe correctamente, honre y cumpla sus deberes para consigo mismo y con los demás.
 
Que el futuro se construye y que todos podemos contribuir a ese cometido.
 
Jazak, jazak venitjazek!
Fuerza, fuerza y que seamos fortalecidos.
 
Shabat Shalom.