Parashá Emor: «El alma de nuestra religión…»


Ya estudiamos en alguna ocasión sobre la finalidad del cumplimiento de los preceptos (mitzvot). Resultaba conmovedor citar al Rabino Abraham Joshua Heschel, quien decía que la finalidad de vivir las mitzvot, era aprender a  “vivir con Dios”.

Esta parashá en cambio, pone el énfasis en qué es lo que una persona necesita para cumplirlas. Es decir, ya sabemos alguna aproximación del por qué o para qué cumplir, el tema ahora es ¿cómo cumplir?

Así, veremos que los asuntos de la espiritualidad y religiosidad judía, no son sólo constructos conceptuales. El judaísmo tiene una faceta muy concreta, para nada abstracta, en el que el entendimiento y la conciencia de la persona tienen un rol preponderante. Se espera que uno tome conciencia de lo que hace, no solamente cuando se trata de “evitar el mal”, sino especialmente cuando está procurando la santidad.

En definitiva, no se espera que alguien haga cosas que no entiende o que no significan nada para su vida.

En esta parashá leemos: “Habréis de cuidar Mis preceptos y los cumpliréis, Yo soy Dios. Y no habréis de profanar el Nombre de Mi Santidad, y seré santificado en el seno de los hijos de Israel, Yo soy Dios, El que os santifica. El que os ha sacado de la tierra de Egipto para ser Dios para vosotros, Yo soy Dios.” (22:31-33)

Al respecto, nuestros exégetas reflexionan: ¿Qué significa “cuidar los preceptos”? Y encontramos varias respuestas muy interesantes.

Ibn Ezra nos dirá que “cuidar” significa “guardar en el corazón”. Y que Dios “investiga nuestros corazones”. Es decir, que debemos cuidar nuestras intenciones.

Rashi en cambio, alejándose un poco de la arista “emocional”, nos dice que este pasuk se refiere al estudio de los preceptos, el estudio la Torá. Esta propuesta de Rashi tiene una lógica bastante clara: No se puede cumplir preceptos, si no se conocen los preceptos.

Pero esto no es todo, encontramos en Siftei Jajamim una tercera postura, un tanto ecléctica, en la cual, el autor – comentando a Rashi – nos dice: ““Esto [se refiere] al estudio. Es decir, estudiar y preservar todas las mitzvot en el corazón, y después «cumplirás» lo que se conserva en el corazón. Porque para la acción, el cumplimiento siempre sigue al pensamiento, es decir, lo que se conserva en el corazón.”

Rav Shabetai ben Iosef, une en su explicación el aspecto emocional con el racional, agregando otra idea: el corazón es el motor de las acciones humanas.

En resumen, nuestros exégetas nos invitan a darle importancia a las mitzvot, tanto emocional como intelectualmente, a fin de poder cumplirlas. Y esto parece muy fácil de entender: es más provechoso el aprendizaje cuando se conecta con una emoción y el conocimiento con las emociones no son incompatibles en el pensamiento judío.

Ahora bien, ¿cómo podemos “llenar” el corazón y la mente, del conocimiento de las mitzvot? 

Rav. Samson Hirsch enseñó: “Tampoco debes permanecer solo y aislado; únete a una comunidad… Viviendo así, contribuirás con tu parte a santificar el nombre Divino; te convertirás en monumento y testigo del dominio de Dios y del deber del hombre; tus hermanos israelitas y no israelitas también, obtendrán la iluminación y el coraje de tu ejemplo, y aprenderán a servir al único Dios como tu Dios, y a amarlo con todo tu corazón.” (Diecinueve cartas, 1836)

Podemos llenar nuestra mente y corazón, en definitiva, nuestra vida, con el conocimiento de la Torá, viviendo en comunidad.

En relación a estos pesukim que estamos estudiando, el Rabino Marcos Edery, en su célebre traducción del jumash en Español, comenta: “En el Tratado de Principios, capítulo 5, se nos dice que el ignorante no puede ser piadoso así como el inculto no puede ser cumplidor de la Torá rehuyendo del error. La mitzvá de Talmud Torá, o sea el estudio, es considerada como la columna vertebral de toda la religión de Israel.”

Queridos amigos y amigas, el pilar fundamental de nuestra vida religiosa, debe ser el estudio de Torá. Nuestro pueblo ha dado siempre valor al estudio.

Pero este conocimiento profundo, sólo se adquiere cuando estudiamos juntos, porque la Torá es una revelación, sino nacional, colectiva.

Que podamos permanecer próximos a ella y sus enseñanzas, así como a los lugares de estudio. No desaprovechemos las instancias de estudio ni nos privemos de profundizar más.

No nos quedemos en la superficie.

 
Shabat Shalom,
Shabat Shalom uMevoraj.