Parashá Jukat: «Asumir la duda y no ser presuntuoso.»

No debe ser fácil estar frente al vacío existencial del desierto y además sentir sed, sumando al dolor y a la agitación interna, todos los efectos físicos propios de la sed.
 
Tampoco debe ser fácil enfrentar las dudas. Y el pueblo, en el relato que estudiamos esta semana, tiene muchas dudas y muchas preguntas, además de un deseo de recibir respuestas tan real como la sed física.

Las detalladas instrucciones sobre la vaca roja (19:2) y la conmovedora pregunta:  ¿para qué nos trajiste a este desierto a que nosotros y nuestros animales muramos? (20:4), nos permiten sondear en este estado de crisis que atraviesa el pueblo.

Lo desconocido y lo incierto superan con creces lo que creemos que entendemos y sobre lo que basamos nuestras actividades diarias y nuestros planes de vida. Todo el tiempo ocurren eventos imprevistos que sacuden nuestra sensación de seguridad y calma.
 
«No saber» y «no pensar» son temas que se encuentran en el Zóhar, donde el peldaño más alto en el Árbol de la Vida (Keter de Atzilut) se llama «la Cabeza Incognoscible» (Que no conoce ni comprende)
 
Esto supone que en su origen la divinidad no es consciente de su propio ser interior ni es conocida por ninguna conciencia fuera de sí misma. Es simple unidad absoluta, en este nivel no dual, D-s se convierte en el misterio absoluto, más allá de las palabras, más allá de pensamientos y pensadores. 
 
Deberíamos sentirnos honrados por no entender todo y ser parte de algo tan grande, que no se puede entender a través del razonamiento humano.

Ojalá los conservadores, los fanáticos políticos y los fundamentalistas religiosos de nuestra época, pudiesen tener alguna noción sobre esto. Ojalá pudieran dejar algún espacio a las dudas, en medio de sus presuntuosos discursos, que se jactan de ser “la verdad”, conocer todo, saber todo, entender todo, etc.
 
Esta semana, Estados Unidos hizo noticia por un gran retroceso cultural y jurídico en materia derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Entre los argumentos argüidos por los opositores al aborto, hay quienes hacen alarde de conocer “la voluntad de D-s”, con una ligereza y falta de humildad impresionantes.
 
Que tengamos sed de respuestas, no significa que debamos beber de cualquier fuente. 
 
El Judaísmo, por el contrario, asume y enfrenta sus dudas y contradicciones, sin ocultarlas. Sin presumir que tiene una respuesta satisfactoria para todo.
 
Incluso nuestros exégetas – en general – renunciaron a explicar el episodio de la vaca roja: “Es un jok”, dicen, es algo que no vamos a entender y ya está. Y no hay problema con eso. Ojalá todos alcancemos este nivel de honestidad intelectual.

“¡Grande es el Señor, y digno de ser en gran manera alabado; y Su grandeza es inescrutable! (Salmos 145:3)


Shabat Shalom.