Parashá Ki Tisá: «Sobre ídolos»

Los ídolos son cosas materiales, ideas o instituciones a la que nosotros atribuimos poderes y entregamos nuestras subjetividades. Una idea o cosa que en el tiempo se va haciendo más fuerte producto de la adoración y entrega constante que el ser humano hace en ella y que al mismo tiempo disminuye y debilita a quien efectúa esa entrega. 
 
El problema de esta adoración a un ídolo, es nuestra renuncia a la libertad, la libertad física y  de pensamiento. Todos somos elementos creados y estamos relacionados entre sí, seres humanos, animales, fenómenos naturales, conocidos y desconocidos. Adorar a Dios es reconocer la existencia de una instancia superior y someter nuestra libertad a un ente creado al igual que nosotros, supone nuestra subordinación y dominación por parte de este.
 
Los ídolos son TODAS las creencias, incluyendo las nuestras mismas, cuando permanecen estáticas, Dios es un devenir, un proceso viviente, una búsqueda infinita de sentido.
 
Para la Kabbalah, la Torá y Dios forman parte de un TODO que por medio del texto sólo podemos vivenciar – una búsqueda-, pero no podemos apoderarnos del sentido final y pretender reducir la inconmensurabilidad de la Revelación a un único sentido finito, estático y fetichizado.
 
La Torá debe permanecer siempre abierta a nuevos sentidos e interpretaciones.
 
Por eso Dios no tiene nombre, porque sólo las cosas tienen nombre.