Parashá Masei: «Estos son los viajes y la ley.»


En la parashá de esta semana, Masei, el texto comienza diciendo: “…אלה מסעי בני־ישראל” (Eleh masei benei-Israel), lo que figura traducido en el jumash de Edery como: “Estos son los movimientos de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto por sus huestes, por mano de Moshé y Aarón.”


La palabra “מסעי” (masei) también puede ser traducida como etapa, viaje, partida, levantar el campamento y partir, etc. Y esta parashá nos relata o enumera los diversos lugares, 42 para ser preciso, en que el pueblo acampó. Es un verdadero recuento del recorrido completo que hizo el pueblo por el desierto hasta este punto del relato, mencionando además algunos eventos relevantes que ocurrieron en el trayecto, como la muerte de Aarón.


De esta forma, estamos terminando el estudio del libro de Bamidbar, donde se nos presenta un pueblo que viene en constante movimiento desde aquel importante evento de la liberación de Egipto. Y en la tercera aliá (vers. 51 y sgtes), se nos señala además, que esta historia de búsqueda y recorrido todavía no termina: “Pues vosotros vais a pasar el lardén…”


D-s y Moshé siguen pensando y disponiendo para el futuro dirá Abarbanel, a pesar de que la vida de Moshé está llegando a su ocaso.


Es un pueblo que tiene memoria histórica y que no pierde de vista los desafíos futuros. Es la conciencia de estar en desarrollo, de estar en constante progreso, lo que implica la responsabilidad de conocer nuestras etapas, entender nuestro contexto actual y saber qué es lo que debemos enfrentar o atravesar más adelante.


Ahora bien, parte importante de estos andares y recorrido, fue la creación de un sistema legal. Lo cual es una verdadera señal de civilización, porque, como diría Aristóteles: “Así como el hombre perfecto es el mejor de los animales, apartado de la ley y de la justicia es el peor de todos…” (Política, 384 aec), idea que también recogería el Derecho Romano, con el aforismo: “ubi homo ibi societas; ubi societas, ibi ius” (Donde hay hombre, hay sociedad y donde hay sociedad, hay Derecho).


¿Por qué digo eso? Básicamente porque el texto nos presenta historia, movimiento y ley. ¿Qué relación podríamos establecer entre estos elementos?


Me parece interesante que esta parashá termine con otro “Eleh” en el capítulo 36:13 – “…אלה המצות והמשפטים” (Eleh hamitzvot vehamishpatim), lo que se traduce como: “Estos son los preceptos y las leyes que prescribió D-s por mano de Moshé a los hijos de Israel”. Ahora bien, una pregunta válida sería, ¿a qué preceptos y leyes se está refiriendo la Torá aquí?


Jizkuni, un comentarista del siglo XIII, responde: “ESTOS SON LOS MANDAMIENTOS. En relación con la herencia, votos y toda hija que posea una herencia, y las leyes relativas al derramamiento de sangre.” 


Agrega además, Rabeinu Bejaié ben Asher –  en la misma época – un paralelo entre el libro de Levítico y el libro de Números, respecto a la forma en que terminan ambos: “El libro de levítico (Torat Kohanim) concluyó con las palabras «estas son los מצות” (mitzvot), los mandamientos que D-s ordenó a Moshé»… el Libro de Bamidbar, también se concluye (sella) con palabras similares, excepto que la Torá añadió la palabra והמשפטים (vehamishpatim), «y las ordenanzas (leyes sociales)». La razón es que contiene las leyes de herencia, la legislación sobre asesinato, todas las leyes que rigen la forma en que las personas interactúan entre sí.”


Estas fuentes de exégesis son relevantes puesto que, en su lectura, estos comentaristas reconocen o identifican en el texto – respectivamente – un cambio evidente en la legislación y una agregación. So base de lo cual, me atrevo a leer una posible conexión.


En lo personal, considero que este “otro movimiento”, tal vez más sutil y que requiere de una lectura un poco menos literal, podría ser el movimiento más relevante de la parashá, más que los lugares geográficos que se enumeran y que de seguro también pueden significar alguna cosa y pueden servir de inspiración para que todos valoremos nuestros propios recorridos, nuestras propias etapas, etc.


Sin embargo, en esta ocasión quise hacer una reflexión a nivel colectivo, rescatando lo que podría ser una característica de nuestro pueblo, no sé si única, pero al menos muy propia.  Esa adaptabilidad a los cambios, que implica necesariamente conocer lo anterior y por otra parte, asumir una responsabilidad hacia lo nuevo, lo actual. Sin despojarnos de lo anterior, es decir, construyendo sobre lo construido.


Es esta una experiencia que se va enriqueciendo y que nos permite entender que el desarrollo de esto que conocemos como “Judaísmo”, es tan valioso como las nuevas tendencias comunitarias de la actualidad. Y que vamos a atravesar el Iardén, los desafíos que ya de alguna forma previsualizamos, llevando la tradición y la novedad, juntas, hacia el futuro.


¿Cuántos viajes y estaciones nos quedan todavía? No hay forma de saberlo. Algunos pensaban que con la fundación del Estado de Israel, estaríamos presenciando un último viaje. Sin embargo seguimos recorriendo, a medida que nos asentamos y volvemos a emprender el rumbo, a medida que seguimos haciéndonos cargo de nuestra historia y haciendo historia.


“Estos son los viajes” y “estas son las leyes”, me pregunto: ¿Qué tiene que ver el viaje con la ley? ¿Qué tiene que ver la memoria histórica, con el presente y el futuro?


Este es un tema de interés muy actual en las ciencias jurídicas y sociales, si bien algún lector podría advertir que no tiene relación directa con la Torá, pienso que se puede establecer alguna conexión y por ello, quisiera agregar un pequeño apartado que tal vez resulte esclarecedor para el comentario de esta semana, aprovechando además la contingencia.


En un trabajo sobre Derecho Constitucional, titulado “Memoria, pasado, presente y futuro en las Constituciones”, de la abogada Luisa Amigo Noreña (Universidad Diego Portales, Chile), elaborado para un proyecto llamado “Plataforma Contexto”, se señala en referencia al fenómeno constitucionalista que: “A través de la memoria se reelaboran y reinterpretan una serie de hechos históricos, elementos materiales e inmateriales, dándole un sentido y direccionalidad al presente. Es por ello que en las constituciones se explicitan los valores que definen quienes fuimos, somos y queremos ser.


Así, la memoria tiene un rol primordial, pues forma parte y sostiene la identidad de una comunidad, pueblo o nación. Está relacionada con el rescate del pasado, y subyace a las bases de la institucionalidad vigente de un país, así como también se encuentra presente en los principios y reglas esenciales sobre las cuales se erige la vida en comunidad.


Por ello es importante recalcar la dimensión pública de la memoria, y no acotarla a reconocimientos genéricos y meras enumeraciones de lo que conforma nuestro patrimonio. De esta forma, las constituciones toman la historia y la memoria colectiva como una inspiración para reflexionar, construir, entender el presente, y cimentar el futuro.”


Tal como en nuestra Parashá, partimos haciendo memoria (exhaustiva) y terminamos hablando de leyes, los pueblos del mundo pasan por estos procesos. Es una señal de civilización y un indicador de que hay futuro.


Que podamos aprovechar nuestra época, la era en la que vivimos, para seguir reflexionando con base en nuestros viajes y movimientos del pasado, dándole direccionalidad a nuestro presente, a fin de poder cruzar el Iardén, otra vez, cuantas veces sea necesario.


Unir los tiempos en valores y principios, en el sentido de la responsabilidad, a fin de entrar juntos a un futuro en el que toda persona sepa vivir mejor, con eso que llama D-s y con sus semejantes.


 

Shabat Shalom,

Shabat Shalom umevoraj.