Parashá Nasó: «Preocuparse del otro y cuidar las formas.»

En la Parashá de esta semana, encontramos el “Birkat Kohanim” (Bendición sacerdotal). Dice la Torá: “Habló D-s a Moshé diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos diciendo: Así habréis de bendecir a los hijos de Israel, diciéndoles: D-s te bendiga y te guarde. Te ilumine con Su Presencia y te agracie. Dirija Su Presencia hacia ti y te conceda la paz.” (6:22-26)
 
Actualmente, en un mundo judío sin Templo, esta bendición suele escucharse de tiempo en tiempo en la Sinagoga, en algunos lugares con más frecuencia que en otras y según sea la costumbre del lugar.
 
Si vamos a nuestras fuentes, encontramos una en que los sabios discuten cómo se debe pronunciar esta bendición, en general concluyen que: debe hacerse de pie, exclusivamente en ‘lengua santa’ (hebreo), de cara al pueblo, etc. (T.B Sotá 38a)
 
En el célebre Jumash del Rabino Marcos Edery, se recoge un comentario de Abarbanel en el que se señala que existirían tres tipos de bendiciones: Cuando D-s bendice al hombre, cuando el hombre bendice a D-s y cuando el hombre bendice a su prójimo. Y en esta clasificación, Birkat Kohanim se ubica en la tercera categoría.
 
Y así, no es muy difícil llegar a la conclusión exegética de Abarbanel, teniendo sólo en cuenta el texto de la Torá. Resulta que, efectivamente, tenemos una bendición en el texto que se pronuncia para otro, en beneficio de otros, en beneficio del prójimo. 
 
Pero, ¿de dónde sacamos todo lo demás?
 
Al parecer, en una opinión absolutamente personal, los sabios del Talmud se concentran más en todo aquello que encierra el acto de dirigirse a otra u otras personas. Y esto es efectivamente muy importante.
 
Una persona que no considera la tradición Rabínica, podría interpretar del texto “en bruto”, que Aarón y sus hijos habrían conseguido el mismo objetivo de bendecir al pueblo mediante oraciones discretas y personales, en la intimidad del Mishkán. Toda esa ritualidad adicional, si sólo me concentro en el texto que tengo esta semana y en esta parashá, podría tratarse de una agregación innecesaria.
 
Sin embargo, de alguna forma los sabios leen el texto y piensan en una bendición pública, que debe ser pronunciada desde una plataforma elevada. Y en exégesis, Rashi señala que: “…no sería suficiente pronunciar las bendiciones sobre los israelitas en su ausencia”, indicando que la idea es que todos escuchen. Y agregando ideas tales como, que no se debe pronunciar en forma apresurada, sino “devotamente y con todo el corazón”.
 
Pienso que esto tiene una evidente vinculación con la idea de comunicar, la necesidad de comunicar. No es lo mismo referirse a otro, estando bajo una mesa.
 
De hecho, algo así encontramos – en esta misma línea – en Sotá 38a: תניא אידך כה תברכו פנים כנגד פנים אתה אומר פנים כנגד פנים או אינו אלא פנים כנגד עורף תלמוד לומר אמור להם כאדם האומר לחבירו
 
Se enseña en otra baraita: ‘Así bendecirás’, significa que los sacerdotes deben recitar la Bendición Sacerdotal cara a cara con la congregación. ¿Dices que la bendición debe recitarse cara a cara, o tal vez sólo se recita con los rostros de los sacerdotes mirando hacia la nuca de la congregación? El versículo dice: ‘Les dirás’, cara a cara, como una persona que está hablando con otra.”
 
Esta idea de que se debe hacer “como una persona que está hablando con otra…”, me parece interesante. A veces, alguien podría pensar que los asuntos religiosos, espirituales o como prefieran llamarlos, están en otra esfera del conocimiento, en el que no importan las formas.
 
Los sabios y algún exégeta como Rashi, parecieran fijar (cada cual desde su área y forma de explicar), más que el sentido mismo del texto, un verdadero criterio de trato, que curiosamente coincide con la formas “respetuosas” en que incluso hoy nos acercamos y nos comunicamos con los demás: ponerse de pie es una señal de respeto, mirar a los ojos es una señal de confianza y transparencia, extender las manos hacia otros sigue siendo una imagen que evoca la idea de apoyo, contención, etc.
 
Tal vez, es cierto que más que lo que digo, lo importante es cómo lo digo.
 
Ojalá podamos reflexionar sobre la importancia de las buenas formas, incluso las palabras bonitas y de bendición, necesitan de buenas formas.
 
Shabat Shalom,
Shabat Shalom umevoraj.