Parashá Reé: «Dos miradas sobre la mirada.»


La parashá de esta semana se llama reé (ראה) que puede ser traducido como ver, mirar, inspeccionar, percibir, considerar, etc. El texto pareciera invitar al pueblo y al lector a mirar, ¿pero mirar qué? ¿en qué dirección?
 
Generalmente, en lo que al futuro respecta, las personas decidimos voluntariamente observar hacia ese mundo de las posibilidades e incertidumbres y dependemos de fijarnos ciertos objetivos en la vida, a fin de direccionarnos al lugar dónde decidimos habitar.
 
En su esencia, esta capacidad de ver nos convierte en cierta forma en testigos de nosotros mismos, sin embargo, dependemos del tiempo, de esa pausa con la que honramos el acto de la mirada, sobre todo aquello que decidamos ver.
 
Tal vez, el énfasis que pone el judaísmo en el asunto del tiempo y que vemos manifestado en tantos rincones de nuestra “biblioteca judía”, se debe a que el ser humano siempre ha intentado encontrar sentido en medio de ese gran esquema temporal.
 
Como hace referencia una popular canción en yiddish del siglo XIX que hace mención hasta supuesta circularidad del tiempo: 
 
Todo el mundo es una pequeña rueda, Y el tiempo rueda. / Fortuna y desdicha, honor y riqueza / Solo rueda al costado. / Una persona vive su mundo en tal pobreza, / La otra vive en tal abundancia. / En un abrir y cerrar de ojos, las cosas se invierten: / La ruedecilla ha girado”.
 
Ahora bien, desde un punto de vista puramente secular y científico, podríamos decir que sólo existe un reino: el mundo natural, donde la vida se mueve a través del tiempo en una sola dirección. En cuyo caso, si el tiempo se mueve a lo largo de una gran línea, siempre hacia nuevos territorios, entonces deberíamos observar nuestras propias habilidades para mover las cosas en la dirección correcta.
 
El texto nos permite leer estas dos nociones del tiempo, cuando registra lo que aparentemente sería un abandono de las ideas del tiempo circular y se inclina por aceptar la línea de tiempo. Sin embargo, Moshé no repite todos los eventos pasados en este libro. Selectivamente menciona algunos sucesos y el texto no parece ser cuidadoso ni celoso con la cronología. ¿Podría tratarse de un punto intermedio?
 
En ambos casos, y sea como sea que nos relacionemos con eso que llamamos “el tiempo” e independientemente de lo que decidamos mirar, somos responsables de nuestro propio porvenir. 
 
Shabat Shalom.